Arte y patrimonio

El Castillo de Loarre: una puerta en el tiempo al siglo XI

Una de las puertas de la televisiva El Ministerio del Tiempo conduce al castillo románico, usado en la ficción como prisión para los más peligrosos criminales de todos los tiempos. ¿Por qué un castillo? ¿Por qué Loarre?
El castillo abadía de Loarre (Huesca) se mimetiza con la montaña. Foto: D. Feliciano.

De todos los lugares que se pueden visitar en España, uno de los principales atractivos son los castillos. Son lugares evocadores por múltiples razones: recuerdan tiempos pretéritos a través de sus elementos ornamentales y los objetos que conservan; señorean desde las alturas nuestros paisajes con alardes arquitectónicos espectaculares, símbolos de poder estéticamente  imponentes.

Pero citando a Antoine de Saint-Exupéry en El Principito: “lo esencial es invisible a los ojos”. Es decir, más allá de lo que es obvio…

Los castillos tienen un halo mágico que nos atrae y dispara nuestra imaginación

Son la visita preferida de los niños y niñas, un lugar de aventuras y leyendas, protagonistas de interminables asedios y de cruentas batallas a sus pies, de resistencia ante el enemigo exterior, algo metafóricamente más humano de lo que nos puede parecer. En un castillo hay peligros, ambiciones que derivan en traición, con estancias y pasadizos secretos en los que urdir una conjura. Mazmorras lúgubres donde esconder lo espeluznante, donde torturar y castigar al enemigo, estancias subterráneas donde preparar conjuros y guardar libros mágicos prohibidos…

Hay esbeltos torreones en la cima de los cuales se han gestado  sueños de grandeza y poder. Estancias en las que se  han cortejado a damas y princesas con el canto de los juglares propios del amor cortés.

Torre de la Reina del castillo de Loarre. Foto: Txema Gil, 2020.

Lugar de banquetes de ricas viandas, de guardias y vigías oteando el horizonte, del sonido metálico del herrero creando nuevas armas, de aroma de pan recién horneado, de caballos y cuadras, de esbeltos lienzos de murallas que nos hacen sentir seguros.

¿Evocan o no evocan los castillos? Pues un buen ejemplo es el castillo abadía de Loarre.

El castillo románico mejor conservado de Europa

Loarre sin lugar a dudas, es el más hermoso que nunca he visitado (y he visto muchos, aunque reconozco que aún me quedan muchos por ver). Todo empezó con la lectura de la fantástica novela sobre su construcción de Luis Zueco titulada El Castillo y que recomiendo a los amantes del género histórico.

Vista aérea del castillo de Loarre. Foto: www.huescalamagia.es.

El castillo de Loarre se encuentra a 30 kilómetros al este de la ciudad de Huesca en Aragón. Se construyó en el siglo XI durante el reinado del rey Sancho III como fortaleza avanzadilla en la lucha contra los musulmanes por el dominio de los fértiles llanos que hay hasta el río Ebro más al sur.

El castillo acecha sobre el llano desde las primeras estribaciones montañosas, como un águila a punto de atacar la cercana población de Bolea dominada por los andalusíes, primer paso para el posterior dominio de Wasqa, la ciudad de las noventa y nueve torres, la actual Huesca.

Está sobre un espectacular promontorio de roca caliza de 1071 metros de altura

Construido posiblemente sobre un antiquísimo asentamiento romano, el castillo de Loarre domina la llanura de La Hoya, casi mimetizado con el entorno, rodeado de una doble muralla, la primera defensa con 11 torreones que alberga un amplio espacio para las labores propias de un castillo, su guarnición y sus servidores y la segunda, la fortaleza: imponente, altiva. noble y poderosa, de 22 metros de altura y hasta cinco plantas, que está en un increíble estado de conservación.

Vista del castillo y las tierras fértiles de La Hoya sobre las que señorea. Foto: www.zaragozaguia.com.

Loarre destaca por una serie de elementos defensivos evidentes que revelan su origen militar pero al mismo tiempo su peculiaridad se basa en el hecho de que también contiene elementos religiosos propios de la abadía en la que se convirtió cuando, con el correr de los años, la frontera y sus disputas se desplazaron hacia el sur, perdiendo en parte su misión original, reconvirtiéndose.

Elementos de carácter militar son sus almenas, sus gruesos muros, sus torreones semicirculares, los restos de su torre albarrana, la puerta de acceso y la puerta principal de columnas adosadas y bellos capiteles esculpidos con motivos animales, vegetales y humanos. En la parte superior del arco de entrada y bajo preciosas figuras tetramórficas y grupos de personajes de difícil identificación por la erosión de los siglos, un característico taqueado jaqués le da personalidad e identifica el lugar en el que nos encontramos, como una espiral de ADN que recorre gran parte del recinto, nos muestra el origen de su construcción sin necesidad de palabras.

Vista exterior del castillo. Foto: Txema Gil, 2020.

Una de las cosas más interesantes es la escalera que viene a continuación, un auténtico manual de arquitectura al servicio de la defensa del castillo en caso de que la puerta fuera desarbolada. Una trampa mortal para el enemigo atacante. Una bóveda de cañón y tres filas de empinados escalones, que se separa en dos accesos al llegar arriba y que obliga al enemigo a dividirse en dos. El primer acceso, flanqueado por el cuerpo de guardia en un lateral, nos lleva al resto de dependencias del castillo: la torre de la Reina con sus ventanas geminadas características, la torre del Homenaje con su espectacular chimenea que nos recuerda que estamos en tierras de frío intenso, el amplio patio de armas interior, las mazmorras, la despensa, etc.

Una iglesia gestada por un rey con aires de grandeza

El principal elemento religioso del recinto es la iglesia de San Pedro a la que se accede por la escalera de entrada a la derecha, en el segundo acceso antes mencionado, bajo la cual se encuentra la cripta de Santa Quiteria que contenía las importantes reliquias de San Demetrio.

La iglesia fue un edificio gestado por el rey con aires de grandeza, que trataba de amedrentar en la lejanía a sus “infieles” enemigos con su porte y magnificencia.

Interior de la iglesia de San Pedro.

Una construcción adosada de planta irregular debido a las condiciones del  terreno, de una sola nave, en la que aflora la roca caliza sobre la que se asienta, rematada en una cúpula interior que no era habitual en el estilo románico imperante y que la hace singular.  Hay otros elementos religiosos propios de sus funciones de abadía como la galería de los arcos donde se ubicaban las principales estancias de los monjes y el pequeño templo normando de Nuestra Señora de Valverde, lugar importante en la trama de la novela anteriormente mencionada y el lugar de advocación mariana más antiguo de la fortaleza.

Uno de los más bellos evocadores castillos de nuestro país, en un entorno espectacular que ha atraído por su belleza a novelistas como Zueco y otros cineastas (aquí se rodó parte de la reciente superproducción de Hollywood El Reino de los Cielos y en la que participaron como figurantes los habitantes del pueblo). Y no hay castillo sin macabras leyendas como la de la tumba del traidor Don Julián o sin fantasmas como la de la abadesa Doña Violante

¿Te atreves a conocerlas?

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