Ciencia y tecnología Historia

Cinco tratamientos médicos que hoy nadie aceptaría recibir

La búsqueda de remedios para dolencias es una práctica tan antigua como la humanidad. El desarrollo de la ciencia ha hecho que la medicina avance, y hoy nos parezcan extraños tratamientos que antes se consideraron eficaces.
Un cráneo peruano con evidencias de trepanación de hace 2000 años. Fuente: tsaiproject.
Un cráneo peruano con evidencias de trepanación de hace 2000 años. Fuente: tsaiproject.

La ciencia médica ha alcanzado un nivel de desarrollo espectacular. Si bien ha sido en los últimos doscientos años cuando comenzó a tomar la forma con la que hoy la conocemos, no hay que olvidar que durante los siglos anteriores con mayor o menor éxito también influyó de forma notable en la vida de las personas.  Sin embargo, a pesar de haber conseguido grandes éxitos, la realidad es que su camino no ha sido siempre fácil

Como ejemplo de ello, tenemos muchos tratamientos, muy comunes en otras épocas, que hoy nos harían sentir pavor, por el dolor y las consecuencias que causaron. A continuación os mostramos algunos de ellos.

Un enema de humo de tabaco para mejorar la respiración

Con la llegada del tabaco a Inglaterra en el siglo XVIII, se extendió la idea de que esta planta poseía potentes propiedades medicinales. Fruto de esta creencia, se comenzó a utilizar su humo para practicar enemas, es decir, soplarlo en el recto del paciente, con el convencimiento de que serviría para curar multitud de dolencias

Esta técnica se puso de moda cuando se comenzó a aplicar a quienes caían al río Támesis y estuvieron a punto de ahogarse, con el objetivo de calentar al paciente y estimular la respiración. De hecho, era común ver en la orilla del río instalaciones preparadas para esta llevar a cabo esta peculiar terapia. Pronto se extendieron por todo el país numerosas historias en las que se afirmaba su efectividad. Ello dio lugar a que su uso se generalizara para tratar todo tipo de enfermedades, desde dolores de cabeza hasta tifoidea y cólera.

Sin embargo, la realidad era que esta práctica era muy peligrosa, ya que quienes soplaban podían contagiarse por contacto de diversas enfermedades, como, por ejemplo, el cólera. 

Blanqueamiento dental con orina

Durante la Antigüedad, la orina fue un bien muy preciado y con muchos usos. En la civilización romana, una de sus usos más frecuente fue el de blanqueador dental, una propiedad que se le atribuía por la creencia de que dejar que la orina se infectase durante un tiempo, acababa por convertirla en amoniaco, que, como es sabido, se trata de un agente antibacteriano y blanqueador muy común en productos de limpieza domésticos.

Durante mucho tiempo se pensó que la dentición estaba relacionada con la mortalidad infantil. Fuente: Piqsels

Punción en las encías contra la mortalidad infantil 

En otras épocas, la mortalidad infantil era muy alta. Y las causas, con frecuencia, eran desconocidas. Esto hizo que muchos pensaran que existía una relación directa con el crecimiento de los primeros dientes. Tan extendida estaba esta creencia que en 1839 se atribuyeron más de 5000 muertes solo en Gales e Inglaterra

Para tratar de evitar estas muertes, se aplicaron numerosos tratamientos. Uno de los que más se usó fue la punción en las encías del bebé, introducido en el siglo XVI por el cirujano francés Ambroise Paré. Aunque no se conocen cifras exactas, se estima que fueron miles los niños que murieron por infecciones causadas por esta práctica, que se mantuvo en algunos lugares hasta bien entrado el siglo XX.

Operaciones de cerebro en la Edad de Piedra

La trepanación ha sido un tipo de tratamiento muy frecuente, incluso en la prehistoria. Esta técnica consiste en perforar un agujero en el cráneo de alguien. Se estima que entre un  5% y un 10% de los cráneos neolíticos descubiertos muestran evidencias de haber sido trepanados, en regiones tan dispares como Europa, China, SIberia y América.

Esta práctica, que sobrevivió durante muchos siglos, fue muy popular durante la Edad Media e, incluso, llegó a sobrevivir hasta el Renacimiento. 

Heroína para calmar la tos

A finales del siglo XIX, tras constatarse que muchos de los brebajes diseñados para calmar la tos no eran efectivos, la compañía farmacéutica alemana Bayer decidió tomar cartas en el asunto.  Su propuesta fue producir una mezcla que, entre otros componentes, contenía heroína. Este potente ingrediente sustituía a la morfina, que había demostrado ser altamente adictiva

La vida de este remedio fue bastante corta, ya que se descubrió que la heroína era igualmente adictiva. Por este motivo, poco a poco se fue retirando del mercado. 

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