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Venezuela: un país que también es literatura

Venezuela ha estado en los titulares desde hace semanas por las situaciones políticas vividas en ese país. Aparte de la agitación política, hablamos de un país que también es literatura

Venezuela ha estado en los titulares de los medios de comunicación desde hace semanas por las situaciones políticas vividas en ese país caribeño. Pero aparte de esa agitación política y militar, hablamos de un país que también es literatura y que ofrece muchos elementos dignos de interés, tanto por su geografía, su historia y su cultura.

Se trata de uno de los destinos turísticos más prometedores del mundo por su reunión de paisajes andinos, amazónicos y sus miles de kilómetros que miran al mar Caribe. Del mismo modo, fue en sus ciudades desde donde en el siglo XIX se desarrolló una parte significativa de los movimientos emancipadores que configuraron la realidad actual de ese continente, encarnadas en figuras como Francisco de Miranda y Simón Bolívar.

Pero quizá es en el aspecto cultural donde Venezuela muestra en estos momentos uno de sus rostros más luminosos y destacados. De tener una literatura desconocida, atrapada en sus propias fronteras y en la modestia de su mercado interno, los años recientes han sorprendido al mundo cultural del planeta con la irrupción de una literatura pujante, vigorosa, plural, en la que la dura realidad de ese país está siendo transformada en ficciones de alta calidad y poder imaginativo.

Muchos son los nombres que podrían citarse dentro del universo literario de esa nación caribeña y que han quedado parcialmente representados en una antología como El adiós de Telémaco. Pero desde luego, son cuatro nombres los que ahora mismo, por la fortaleza de sus propuestas, la potencia de su imaginación y la difusión internacional reciente, pueden condensar este momento fulgurante en la que Venezuela no representa solo noticias políticas sino también noticias literarias.

Los cuatro fantásticos de Venezuela

Alberto Barrera Tyszka, Juan Carlos Méndez Guédez, Rodrigo Blanco Calderón y Karina Sainz Borgo son cuatro voces que se van abriendo paso con decidida fortaleza dentro del panorama literario internacional.

Número que evoca uno de los motes que en su momento se aplicó a Los Beatles: The fab four (los cuatro fabulosos), por lo que ya algunos representantes del medio literario lo aplican a este grupo de autores venezolanos que poseen características muy diversas entre ellos.

Alberto Barrera Tyszka

Albero Barrera Tyszka fotografiado por Cristina Marcano

Alberto Barrera Tyszka nació en Caracas en 1960. Sus inicios literarios estuvieron volcados en la poesía, pero en 2006 obtuvo en España el prestigioso Premio Herralde por su novela La enfermedad, una reflexión sobre el dolor, el desgaste vital y la pérdida en medio de un contexto político convulso en la que el cuerpo parece evocar las heridas de una sociedad. Posteriormente obtuvo en2015 el Premio Tusquets de novela por su libro Patria o Muerte, una mirada ficcional sobre el carisma político, la seducción de las masas y la construcción de una figura caudillesca a la que se pretende mitificar para hacer desaparecer sus características humanas. Traducido a idiomas como el francés, italiano, inglés, mandarín y polaco, Barrera Tyszka exhibe unas excepcionales capacidades narrativas en la que cada página produce la necesidad de devorar la siguiente.

Juan Carlos Méndez Guédez

Por su parte, Juan Carlos Méndez Guédez, nacido en 1967 en Barquisimeto, publicó en 2014 su novela: Los maletines, una ficción en la que se revela en toda su crudeza el entramado corrupto de la vida política venezolana y sus cómplices internacionales, a la vez que se dibuja la entrañable presencia de un personaje que es capaz de colocar el mundo de cabeza con tal de salvar a sus hijos de los peligros de la violencia y la inestabilidad social.

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Del mismo modo, es autor de La ola detenida, adictivo policial en el que Magdalena Yaracuy, una original detective que también practica la brujería,
revela un entramado de espionaje, sobornos y secuestros e intenta sobrevivir a la persecución de peligrosos y ocultos enemigos. Del mismo modo, la profusa obra de este autor, traducido a idiomas como el francés, inglés y georgiano, incluye títulos con visiones poéticas o descarnadas de la realidad de ese país, contenidas en títulos como Arena negra, Una tarde con campanas o El Baile de Madame Kalalú.

Rodrigo Blanco Calderón

En el caso de Rodrigo Blanco Calderón (Caracas, 1981) cabe destacar que es un autor que ha figurado en la Long List del premio internacional Booker, y ha obtenido premios fundamentales como el O. Henry y el Mario Vargas Llosa. Traducido al inglés, portugués, checo, árabe y francés, sus dos novelas hasta la fecha: The Night y Simpatía abordan la realidad venezolana desde distintas perspectivas. La oscuridad real y metafórica que envuelve un país, los juegos de lenguaje que hacen más vivible el existir, el dolor que los perros, en tanto seres más frágiles de una sociedad, experimentan al ser abandonados por sus dueños que huyen desesperadamente del país, configuran elementos de esta obra narrativa que destaca por su inteligencia, su virtuosismo constructivo y su mirada aguda sobre una sociedad que transita el duro camino del dolor colectivo.

Los escritores Rodrigo Blanco Calderón y Juan Carlos Méndez Guédez con ventanas y árboles  en calle de Madrid
Rodrigo Blanco Calderón y Juan Carlos Méndez Guédez
Imagen cortesía

Karina Sainz Borgo

Karina Sainz Borgo en la Casa de América de Madrid
Imagen Casa de América

Finalmente, Karina Sainz Borgo (Caracas, 1982), cuya novela: La hija de la española acaba de ser llevada al cine con el título: Aún es de noche en Caracas, bajo la dirección de Mariana Rondón y Marité Ugués, y la protagonización de Edgar Ramírez y Natalia Reyes. Novela de una gran tensión narrativa en la que un personaje atrapado por la violencia y la escasez emprende un peligroso cambio de identidad solo con el fin de huir de ese país que terminará por destruirlo. Autora de obras como El tercer país, La isla del doctor Schubert y Nazarena, esta escritora ha sido traducida a treinta idiomas y en pocos años ha consolidado su proyección como una de las voces venezolanas más vigentes del momento actual, mediante libros que no son solo reflejo político del momento presente sino una indagación en las profundidades de la condición humana.

Cuatro voces, cuatro narradores actuales para leer a Venezuela, un país que también es literatura.

Redacción

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