Historia

Cuando Nasser nacionalizó el canal de Suez y el Reino Unido no pudo evitarlo

El canal de Suez es uno de los puntos más importantes para el comercio mundial. Su nacionalización, a mediados del siglo XX, condujo a un conflicto que demostró la pérdida de influencia de las antiguas potencias coloniales.

Finalizada la Segunda Guerra Mundial, el Canal de Suez,  en Egipto, se convirtió en un activo importante para el Reino Unido. Su existencia facilitaba a la metrópoli británica mantener los vínculos con sus posesiones extranjeras y el acceso a las fuentes de petróleo en el Medio Oriente. 

Desde su construcción, Gran Bretaña había conservado una serie de bases militares en Egipto ubicadas a lo largo del canal en un área conocida como la Zona del Canal. Las autoridades egipcias se opusieron cada vez más a esta presencia, lo que llevó a que en octubre de 1951 saltara por los aires el  Tratado anglo-egipcio ,vigente desde 1936. Esto supuso el inicio de acciones contra las instalaciones y el personal británicos, en forma de manifestaciones , disturbios, ataques contra los militares y sus familias y el sabotaje de instalaciones. Ante la pasividad de las autoridades egipcias, en enero de 1952, las tropas británicas asaltaron el cuartel de la policía egipcia en  Ismailia  para reprimir los disturbios en la zona. 

Imagen del cabal de Suez a principios del siglo XX. Fuente: Picryl

La revolución y la nacionalización de la Compañía del Canal de Suez

Estos hechos produjeron una gran inestabilidad en el país que propició un golpe militar protagonizado por el  Movimiento de Oficiales Libres. La revolución en la que desembocó, obligó al gobernante egipcio, el  rey Farouk,  a abdicar en julio de 1952. El  Consejo del Mando Revolucionario intensificó las demandas egipcias de controlar el Canal de Suez. En este contexto, la figura de Gama Abdel Nasser, que se convertiría en uno de los líderes más carismáticos del Movimiento de Países No Alineados, comenzó a ganar popularidad.

En julio de 1956, para conmemorar el aniversario del golpe de 1952, Nasser, ya como presidente del país, nacionalizó la Compañía del Canal de Suez, empresa franco-británica que había poseído y operado el Canal de Suez desde su construcción en 1869. El Reino Unido percibió este movimiento como una amenaza para sus intereses económicos, pero también para su prestigio como potencia mundial. La respuesta no se hizo esperar y respondió con la ‘Operación Mosquetero‘, un ataque coordinado con Francia e Israel para apoderarse de la Zona del Canal. En noviembre de 1956, después de vencer a la Fuerza Aérea Egipcia, las fuerzas británicas y francesas ocuparon  Port Said y otros puntos estratégicos en el extremo norte del canal. Mientras tanto, las fuerzas israelíes ocuparon el  Sinaí , una región desértica escasamente poblada en Egipto, deteniendo su avance a solo 15 kilómetros del lado este del canal. 

El presidente Nasser en la portada de la revista TIME en octubre de 1955. Fuente: Flickr

Críticas contra una agresión colonial

Sin embargo, las acciones de las antaño poderosas potencias coloniales fueron criticadas en todo el mundo, percibidas como una agresión injustificada. El 4 de noviembre, Naciones Unidas  amenazó a Gran Bretaña con sanciones si había víctimas civiles. Estados Unidos, erigido como una de las dos superpotencias de la Guerra Fría, criticó que las acciones militares se realizaran sin conocimiento, y presionó al  Fondo Monetario Internacional  para que negara a Gran Bretaña cualquier ayuda financiera. Antiguas colonias británicas recientemente independizadas estuvieron de acuerdo. Solo Australia apoyó a Gran Bretaña, mientras que Pakistán amenazó con abandonar la Commonwealth. El líder soviético  Nikita Khrushchev  criticó al «imperialismo británico», amenazando con atacar Londres con cohetes, además de enviar tropas a Egipto, lo que potencialmente arrastraría a la  OTAN  al conflicto.

Dentro de Gran Bretaña, el conflicto dividió la opinión pública. El gobierno conservador enfrentó una hostilidad significativa de la oposición laborista e incluso experimentó división en su propio partido. La intervención en Suez fue inicialmente popular entre el público británico, pero luego de la humillación causada por el conflicto, el gobierno perdió rápidamente el apoyo. Surgieron protestas contra la guerra en todo el país y varios funcionarios públicos dimitieron en protesta. 

El mundo quedó dividido en áreas.
La crisis del Canal de Suez dejó claro que dos nuevas superpotencias, que dividirían el mundo en zonas de influencia, iban a ser las piezas claves del escenario internacional surgido tras la II Guerra Mundial. Fuente: Wikipedia.

Una humillación, dos nuevas superpotencias y un ejemplo para los movimientos de liberación nacional

Con pocos apoyos, tanto internos como externos, el primer ministro británico  Anthony Eden se vio obligado a aceptar el alto el fuego propuesto. En virtud de la Resolución 1001 del 7 de noviembre de 1956, las Naciones Unidas desplegaron una fuerza de emergencia (UNEF) de fuerzas de paz en Egipto para detener el conflicto. Había durado solo dos días y Gran Bretaña, y Eden personalmente, habían quedado humillados. El resultado final fue que Naciones Unidas le concedieron a Egipto la propiedad y la soberanía del Canal de Suez y en abril de 1957 se volvió a abrir al transporte marítimo

Una de las claves de este corto, pero intenso episodio, es que demostró que la configuración del poder mundial había cambiado. Las antiguas potencias coloniales habían entrado en declive y se veían obligadas a aceptar límites impuestos por otros países. Estados Unidos y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, en cambio, se alzaron como las dos grandes superpotencias que dominarían el mundo y que protagonizarían la Guerra Fría.  En el mundo árabe, el prestigio de Nasser creció y sirvió de inspiración a los grupos rebeldes y nacionalistas que buscaban la independencia en los territorios británicos de Oriente Medio.

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