Historia

Las Comunidades Europeas: los primeros pasos para la integración europea

Las Comunidades Europeas son tres organizaciones internacionales que precedieron a la actual Unión Europea. Se fundaron en los años 50, con el objetivo de evitar nuevos conflictos entre los países europeos y para promover el desarrollo y el bienestar en este continente.

Desde tiempos inmemoriales, Europa ha sido considerada como una entidad más allá de la suma de las partes que la conforman. Por ello, la unidad política de Europa ha sido un asunto que ha estado sobre la mesa en diversos momentos a lo largo de la historia. De hecho, diversas estructuras políticas han tratado de unificar este territorio: Roma, el Imperio Carolingio, el Sacro Imperio Germánico o el Imperio Napoleónico son algunos ejemplos de ello.

El último y más claro de los ejemplos es la Unión Europea, fundada el 1 de noviembre de 1993, cuando entró en vigor del Tratado de la Unión Europea (TUE). Hoy esta organización internacional está compuesta por veintisiete Estados miembros, tras la reciente salida de Reino Unido, con el objetivo de acoger la integración y gobernanza en común de los Estados y los pueblos de Europa.

Para encontrar el antecedente directo de la Unión Europea, tenemos que echar la vista atrás, hasta los años posteriores a la II Guerra Mundial, cuando tanto vencedores como vencidos hubieron de realizar mastodónticos esfuerzos para reconstruir sus países. La necesidad de coordinar esfuerzos y de evitar futuros enfrentamientos armados, fue el caldo de cultivo en el que dar los primeros pasos para alcanzar una Europa unida, la creación de las Comunidades Europeas, gracias a los acuerdos alcanzados por seis países:  Alemania, Francia, Italia, y los tres que conforman el Benelux, Bélgica, Países Bajos y Luxemburgo.

Salón en los Museos Capitolinos en Roma, donde se firmó la Constitución Europea el 29 de octubre de 2004 y donde la Comunidad Económica Europea se había fundado formalmente en 1957 con el Tratado de Roma. Fuente: Wikipedia.

Las Comunidades Europeas

SI bien hoy la Unión Europea es una única organización, su construcción se apoya sobre tres elementos preexistentes: la Comunidad Europea del Carbon y del Acero (CECA), fundada en 1951; la Comunidad Económica uropea (CEE), nacia en 1957, y la Comunidad Europea de la Energía Atómica (CEEA), creada también en 1957. Las tres compartieron algunas instituciones, como la Asamblea Parlamentaria y un Tribunal de Justicia, pero con estructuras ejecutivas separadas.

La Comunidad Europea del Carbon y del Acero

La CECA fue la primera de las comunidades que vio la luz, . El tratado de París se firmó el 18 de abril de 1951, pero entraría en vigor el 1 de enero de 1952, con una validez de 50 años. De esta forma se materializaban la propuestas lanzadas en 1950 en la Declaración de Schuman.

Busto de Robert Schumann en Bruselas. Fuente: Stephane Mignon

La elección del carbón y del acero como elementos fundamentlaes de este tratado no fue casual. Al contrario, su control y gestión siempre fue un foco de inestabilidad y conflicto entre Francia y Alemania. Además, ambos recursos eran impresincibles para lograr el desarrollo de las economías occidentales en épocas de paz, pero también para vencer en una guerra.

El objetivo de la CECA era combinar las industrias del carbón y el acero de sus miembros para crear un mercado único en esos recursos. Se pensó que con la integración se minimizaría el riesgo de guerra tanto por el daño que causaría a las economías francesa y alemana, como por el hecho de que con la producción de estos dos materiales dispersos entre todos los estados miembros, ninguno de los contendientes dispondría de forma libre del control de su producción y uso.

El tratado expiró en 2002. Desde ese momento, la mayoría de sus funciones se adoptaron en otros tratados de la UE. No obstante, sigue siendo, históricamente hablando, uno de los elementos que explican la existencia y la historia de la Unión Europea.

La Comunidad Económica Europea

El éxito de logrado por la CECA aumentó el deseo al deseo de crear otras organizaciones que fueran más allá der los asuntos meramente económico, como una Comunidad Europea de Defensa y una Comunidad Política Europea. Sin embargo, la falta de éxito hizo que los esfuerzos volvieran a dirigirse a materias económicas.

En consecuencia, algunos años después de la firma del tratado que dio inicio a la CECA, en marzo de 1957, se firmaron los tratados de Roma. Uno de ellos fue el Tratado constitutivo de la Comunidad Económica Europea (CEE), que entó en vigor e el día 1 de enero de 1958.

En primer lugar, el tratado dispuso “la supresión, entre los estados miembros, de los obstáculos a la libre circulación de personas, servicios y capitales”. De esta forma, se creó un  mercado común y una unión aduanera en  todos los estados miembros para impulsar el comercio, basado en las cuatro libertades: la libre circulación de bienes, capital, servicios y trabajadores.

En segundo lugar, creó la disposición para que los diferentes estoados pudisen cooperar en ciertas áreas mediante la implementación de  políticas comunes cuando lo creyesen necesario.

En tercer lugar. significó la aparición de las instituciones europeas clave: la Comisión Europea, el Parlamento Europeo y el Consejo de Ministros, así como los tribunales.

Con la fundación de la UE, la CEE paso a ser el pilar fundamental de la UE, existiendo por separado en un sentido legal, pero gobernada por las instituciones de la UE. 

Página con las firmas del Tratado constitutivo de la Comunidad Económica Europea. Fuente: Wikimedia.

La Comunidad Europea de la Energía Atómica

Fue establecido por el otro de los tratados de Roma, también en 1957. Esta fue la época de los primeros reactores nucleares civiles, por lo que uno de sus objetivos era proporcionar un marco de cooperación en el acceso seguro a materiales y tecnología nuclear para usos pacíficos e investigación. Esto significaba que con este tratado los Estados miembros se comprometían a fomentar la energía nuclear con fondos gubernamentales.

Al igual que la CEE, esta comunidad no poseía un plazo determinado de existencia, por lo que, en la actualidad, sigue existiendo. Sin embargo, como la energía nuclear es un asunto que suscita muchas polémicas entre la ciudadanía europea, el tratado ha quedado sin enmiendas desde su firma y ni siquiera fue modificado con la aprobación Constitución Europea, destinada a derogar todos los demás tratados.

Por tanto, a pesar de su importancia, mantiene un perfil bajo, aunque sigue jugando un papel clave en la investigación en tecnología nuclear; en el establecimiento de normas y reglamentos para el manejo y uso seguro de materiales nucleares, y en la regulación del suministro de los isótopos utilizados en medicina nuclear.

El tratado de fusión

El Tratado de Fusión, también conocido como el Tratado de Bruselas, pero entró en vigor el 1 de julio de 1967. Su finalidad era reunir a los órganos ejecutivos de la CECA, la CEE y Euratom para formar un solo consejo y una sola comisión. De esta forma, la comisión de la CEE y su consejo reemplazaban tanto a al Consejo y la Comisión de Euratom, como al Consejo y la Alta Autoridad de la CECA.

A pesar de ello, las comunidades siguieron siendo legalmente independientes. Fue entonces cuando se les comenzó a conocer conjuntamente como las Comunidades Europeas. Mantuvieron esta estructura hasta 1997, cuando fue derogado por el Tratado de Amsterdam, que entró en vigor el 1 de mayo de 1999, tras haber sido ratificado por todos los Estados miembros, pasando a convertirse en la nueva normativa legal de la Unión Europea.

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