Arte y patrimonio

Puentes transbordadores, colosos de la industrialización

A finales del siglo XIX y principios del XX, tuvo lugar la construcción de un novedoso tipo de puentes metálicos, conocidos como puentes transbordadores, cuyo tablero se alzaba a gran altura para permitir el paso de buques de vela. Fueron tan efímeros en el tiempo que, de los treinta que se construyeron, en la actualidad solo se conservan ocho por todo el mundo.
Puente de Vizcaya. Foto: Manuel Carreres Rodríguez, 2017.

La particularidad de los puentes transbordadores se basa en su estructura. Esta está formada por unos grandes pilares en sus extremos que soportan un tablero del cual se suspende y transita la góndola o trainera (también llamada, precisamente, transbordador). La capacidad de esta góndola es diversa, pero permite el transporte de pasajeros y vehículos a través de unos motores impulsados por electricidad.

La construcción de estos puentes tuvo su razón de ser por la necesidad de permitir el paso de los navíos a vela por los ríos navegables donde se situaban. Por ese motivo, la altura entre el tablero y el agua oscila entre los 23 y los 54 m. Tras la Primera Guerra Mundial, su construcción decayó debido a la desaparición de grandes veleros y al aumento del tráfico, incapaces de abastecerlo de manera fluida. Por ello, a partir de los años 30, solo fueron instalados algunos puentes transbordadores en contextos muy específicos.

Góndola del puente de Middlesbrough. De la obra: The Wonder Book of Engineering Wonders (1931).

El diseño de este ingenioso y particular tipo de puente fue ideado por el tándem compuesto por Alberto de Palacio y Ferdinand Arnodin, tándem compuesto para la construcción del puente de Bizkaia, el primer puente transbordador de la historia. Tras él, le siguieron otros treinta puentes, de los que apenas veinte se tiene documentación. Fueron  levantados principalmente en Europa y América, pero también en la localidad tunecina de Bizerte, y Ferdinand Arnodin fue su gran artífice, ya que participó en la construcción de 9 de ellos. Aunque todos compartían una tipología común, cada uno contaba con sus singularidades (colgante, atirantado, con viga cantilever o de celosía…).

Los ocho puentes transbordadores que se conservan en el mundo son:

En España, el Puente de Vizcaya. Inaugurado el 28 de julio de 1893, para comunicar las orillas de Portugalete y Getxo separadas por el río Nervión. Fue diseñado por Palacio y Arnodin. Por sus características y valores, en 2006 fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Puente de Rochefort. Myrabella, 2009. Wikimedia Commons.

En Rochefort (Francia), se encuentra el puente de Martrou; inaugurado en 1900, es el único que se preserva de los seis proyectados en Francia por Fernando Arnodin.

En Gran Bretaña perviven tres de los cuatro que se construyeron: el puente de Newport, diseñado también por Arnodin, junto a Imbault y Haynes, e inaugurado en 1906; el puente de Tees, en Middlesbrough, el cual fue construido en 1911 bajo diseño de Imbault; y el puente de Warrington, en uso desde 1916.

Puente de Tees en Middlesbrough. Foto: Jon Oakley, 2007. Wikimedia Commons.

En Alemania se conserva el puente de Osten, datado de 1909; y el puente de Rendsburg, inaugurado en 1913. Este último, además, cuenta con otro nivel destinado a puente ferroviario.

En Argentina se encuentra el único puente transbordador conservado de todo el continente americano. Se trata del puente Nicolás Avellaneda, también llamado de La Boca, que está situado entre Riachuelo y Buenos Aires y fue inaugurado en 1914.

En la actualidad, los puentes transbordadores se están incluyendo en debates sobre nueva movilidad y entorno urbano. En Nantes (Francia), la Asociación Les Transbordés presentó al Conseil de Développement de Nantes Métropole en 2010 una propuesta para la construcción de un nuevo puente transbordador, a semejanza del que existió hasta 1958, para dotar a la ciudad de un hito que permanece en el recuerdo de los habitantes a la par que un nuevo paso por el Loira con los valores de movilidad actuales.

Por otra parte, para defender, proteger y conservar estas obras de ingeniería, en 2003 fue creada la Asociación Mundial de Puentes Transbordadores cuyo objetivo primordial es establecer una candidatura conjunta para que sean incluidos en la Lista de Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. Con ello, se reconocería la importancia de estos bienes de patrimonio industrial y su singularidad como hitos del paisaje y como símbolos de la Revolución Industrial.

Puente Nicolás Avellaneda desde la Vuelta de Rocha, Buenos Aires. Foto: Horacio Cóppola, 1936. Wikimedia Commons.

1 comentario

  1. Soy de Middlesbrough. Llamamos al puente The Transporter Bridge y es el icóno de mi pueblo (de 138,400 habitantes). Cuando estuve en Bilbao no tenía mucho tiempo y decidí visitar el puente en Portugalete antes que el Guggenheim! Es mucho más pequeño que el Transporter pero creo que se utiliza mucho más.

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