Historia

La publicidad del automóvil en sus inicios (2ª parte)

Cualquier colección de anuncios de automóviles antiguos también presenta una historia, por muy esquemática que sea, del propio automóvil. En esta segunda parte vamos a descubrir la publicidad asociada a los coches eléctricos y la revolución del famoso Modelo T de Ford.

…lee la primera parte

Vehículos silenciosos y fáciles de conducir

Por lo tanto, vemos que al principio el motor de combustión interna con su chisporroteo y explosión no fue la única forma de energía disponible para el posible comprador de automóviles. El coche de vapor afirmaba ser «silencioso, inodoro, libre de vibración”. Los problemas de las explosiones de las calderas nunca fueron siquiera insinuadas.

Los coches eléctricos, mayoría en su época, también promovían el paseo silencioso. Autonomías de setenta y cinco o cien millas con una sola carga, aunque en coches donde ni velocímetros ni los cuentakilómetros eran equipamiento estándar, imaginemos los problemas que esto podría crear.

No es de extrañar que estos coches fueran presentados principalmente como coches de la ciudad para damas. ¿Y por qué no? ¿Qué podría ser más fácil que conducir un automóvil? Baker Electric, en 1909, estaba publicitando: «Puedes aprender a conducir el Baker en veinte minutos».

Echando una mirada a los pasajeros en estos anuncios de vehículos eléctricos observamos la imagen de la mujer conductora que parece hasta distraída. Y eran vehículos donde la parte delantera y trasera aparecían prácticamente indistinguibles y los pasajeros se sentaban mirando en cualquier dirección.

Afortunadamente, en 1912, Waverley tuvo la amabilidad de incluir un plano de planta en sus anuncios. Ahora, al hacer coincidir el diagrama cuidadosamente con los ocupantes del coche, podemos ver que la dama del vestido más oscuro, cabeza girada hacia atrás, está conduciendo este automóvil.

Anuncios de mecánica perfecta

Las técnicas publicitarias han cambiado mucho (o poco, según se mire) desde principios de 1900. Cualquiera que haya comprado el último modelo de un automóvil o teléfono inteligente para verlo reemplazado dos meses después con un modelo mejorado puede empatizar perfectamente con el comprador de un Baker Electric de 1909.

Ese pedacito de «perfección mecánica», como se mostraba en el modelo «Queen Victoria», era accionado por cadena. Pero, en diciembre, cuando los nuevos modelos fueron anunciados, propietarios de la transmisión por cadena “mecánicamente perfecta” se enteraron de que el nuevo eje de transmisión era «silencioso en cualquier velocidad «, y que «elimina las cadenas y sus problemas».

Si bien algunas afirmaciones de los anuncios eran inocentes o simplemente inverosímiles, hubo una en el “Saturday Evening Post” del 3 de octubre de 1908, que probablemente se quedó corta. Aquel anuncio, en el mismo año que modelos de Pierce Arrow para dos y tres pasajeros fueron vendidos por 3,750.00$, dijo que las nuevas técnicas de producción, permitirán al fabricante producir automóviles en grandes cantidades y podría venderlos por solo 850.00$. Así fue anunciado el Modelo T de Henry Ford para todo el público.

Ford, el modelo que cambiará el mundo

El T, permaneció en producción durante casi diecinueve años completos (1908-1927). La producción y el montaje en masa creados para producir este automóvil revolucionaron todas las formas de fabricación en todo el mundo. Y, colocando un verdadero automóvil bueno y barato al alcance de miles y miles de estadounidenses, Henry Ford, más que cualquier otro hombre, cambió los Estados Unidos.

Un vistazo a los «extras» que aparecen en los anuncios muestra lo avanzado que era realmente el coche de Ford. Por 100.00$ adicionales el comprador recibía techo descapotable, cortinas y fundas, parabrisas y velocímetro. Y si se deseaba motor de arranque (creado por Charles Kettering, en 1911), solo costaba 25.00$ más. Esta implementación, fue la que inclinó la balanza hacia los motores térmicos, ya que permitió que las mujeres de la época pudieran usar y eligiesen coches de gasolina (FOTO 19), que hasta entonces no eran fáciles de arrancar.

Los automóviles se producían a un ritmo cada vez mayor. Velocímetros, parabrisas, motor de arranque, espejos retrovisores, que una vez fueron lujosos extras y se anunciaban aparte, se convirtieron en poco tiempo en partes integrales del automóvil de serie.

La postventa

Lógicamente, la venta de automóviles, creó servicios asociados como proveedores especializados, gasolineras, lavaderos, etc.; es decir, se creó la postventa: talleres, garajes, recambistas y con los años, llegó el negocio del vehículo de ocasión.

Los encantadores anuncios de Pierce Arrow, los magníficos de Marmons, los pintorescos eléctricos de Baker y Bakerlay y cientos de otras marcas, ahora permanecen sólo como cuadros o como preciadas antigüedades, ya que muchos fueron creados por artistas destacados de la época como Frank X. Leyendecker o Louis Fancher. Lo que aparece como imágenes bonitas a primera vista se vuelven más fascinantes cada vez que los miramos a lo largo del tiempo.

La observación detallada, nos da una imagen de los cambios en los coches, en las personas que los conducían y en las técnicas utilizadas para venderlos, mantenerlos y repararlos a lo largo de los años. Todavía marcas como Buick, Ford, Mercedes, Fiat, Rolls-Royce, permanecen… la publicidad, como nosotros y nuestros coches, cambiará, pero el arte que hay en ella, quedará.

Disfrutemos.

Dedicado a Eric Sole

5 comentarios

  1. Muy curioso e interesante.

    La verdad es que nunca nos paramos a pensar como evolucionan este tipo de cosas, más allá del primer 127 que tuvo mi padre, siendo un parte muy importante de la historia de la industria y sociedad moderna.

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