“¡Investigaré!”, os dije… y eso he hecho.
Citarse a uno mismo, no es un comienzo muy profesional, pero soy hombre de palabra y en mi anterior artículo, sobre acciones me comprometí y lo prometido, es deuda.
En muchos de los documentos bursátiles que tengo, aparencen engranajes en sus grabados y desde mi punto de vista, es bastante lógico, pues referencian sin duda a los motores, la automoción, componentes, la mecánica y/o a la fabricación.
Otra forma de representar los engranajes, aunque más elegante y sutil, es la que aparece en los documentos de Citroën. El icónico logotipo de la marca es precisamente la forma de doble flecha o V invertida que tienen los engranajes helicoidales en su punto de encuentro.
Mi querida marca de automóviles francesa los llama “Deux Chevrons” y es su emblema desde 1919 y los encontramos, entre otros casos, en las Part Béneficiare au Porteur de Société Anonyme André Citroën de 1927 o en las ordinarias al portador de Citroën Hispania, S.A., de 1987
Pero tal como dije, en algunas de las acciones que tengo, aparece la imagen o alegoría de un engranaje alado o de un personaje alado que porta un engranaje.
Aquí se puede apreciar en la acción de cien francos, enteramente liberada de la Société Générale des Automobiles Porthos de 1907, con dama alada sosteniendo el engranaje.
Nos la encontramos en este certificado de 200 acciones de White Motor Corporation de 1981, con la dama con el Caduceo, apoyada sobre el engranaje alado.
En estas otras acciones de The Brill Corporation de 1932, con el engranaje alado antecediendo a las figuras humanas.
O en el certificado de 5 acciones de Reo Motor Car Company de 1916, con el engranaje alado tras el acrónimo del nombre.
El engranaje de la Fortuna.
Y, como os dije, llamó mi atención… así que me puse a investigar y llegué a la conclusión que ese engranaje con alas admite diversas interpretaciones, desde la «Rueda de la fortuna«, tan común en la iconografía cuyo mensaje se puede muy bien aplicar al mundo bursátil con sus subidas y bajadas junto con el concepto que nos puede llevar a pensar que un engranaje simboliza la industrialización con sus promesas y amenazas.
La Rueda de la Fortuna (en latín, Rota Fortunae), como concepto de filosofía antigua y medieval simboliza la naturaleza caprichosa del Destino. La rueda se asocia a la diosa romana Fortuna cuya mano la hace girar al azar, cambiando las posiciones de los que están en la rueda: algunos sufren grandes desgracias, otros obtienen ganancias inesperadas.? Fortuna era, en la mitología romana, la diosa de la suerte o «sucesos fortuitos». Como diosa a veces es buena y a veces es mala, aunque era casi siempre considerada fasta («afortunada», positiva para la gente), se distinguían con adjetivos sus otros posibles aspectos: Fortuna Dubia (Fortuna Dudosa), Fortuna Brevis (Fortuna Breve) y Fortuna Mala
También esas alas pueden significar la protección que los dioses clásicos brindaban a quienes se dedicaban al comercio y aquí volvemos a encontrarnos con Hermes o Mercurio. La rueda alada de Hermes, símbolo de la industria y el progreso, no es muy habitual encontrarla, pero es posible verla en alguna estatua, de las muchas que hay sobre él, en la ciudad de Barcelona.
Imagen de @apubcn de Hermes o Mercurio con la rueda alada.
Es probable que esas alas simbolicen la dinámica inquietante de los accionistas de bolsa que al asumir riesgos en sus operaciones comerciales necesiten de una especial protección de los dioses.
Yo me quedo, con la posibilidad de que esos engranajes alados, los que a partir de ahora llamaré «Los engranajes de la Fortuna» representan la mecánica y la fortuna ambos conceptos fusionados en uno y me encanta tenerlos y disfrutarlos en las piezas de mi colección.
Sin más pretensiones que aprender y entretener, investigué y os dejo éste con todo el cariño.
